12. La marca del zorro

12. La marca del zorro

MEMORIA DE PAPEL

Sin el objetivo de ser totalmente científico y con el fin de que los lectores medios sepan comprenderme, el seseo consiste en la pronunciación como S del fonema [Z], mientras que el ceceo radica en el proceso inverso: en la pronunciación como Z de la grafía “S”. En este sentido, una parte considerable de la población andaluza es seseante, otra porción importante de andaluces se muestra ceceante y el resto no se inclina por ninguno de estos rasgos. Con estos datos en la mano no se explican las causas por las que el ceceo queda mal visto, no sólo por los que nos enjuician desde más allá de nuestra comunidad, sino también por nosotros mismos. Creo que es un error seguir sólo las indicaciones de Sevilla, apuntarse a las palabras de Vaz de Soto que defiende el seseo como norma para el andaluz culto. ¿Los cultos no pueden ser ceceantes? ¿Los ceceantes no pueden ser cultos? Los ceceantes como yo viven bajo la amenaza del desprestigio, bajo la sombra agigantada del seseo que trata de imponerse como marca de prestigio. ¿Por qué un amplio sector de la población tiene que renunciar a su propia idiosincrasia? ¿Por qué debemos caminar hacia la unidad cuando es la variedad la que nos enriquece? Ya está bien de avergonzarse de nuestra manera peculiar de usar la lengua, ya está bien de agachar la cabeza como un avestruz cuando salimos de Despeñaperros para arriba, ya está bien de que nos califiquen de catetos o pueblerinos los finolis de la ciudad.

Me siento orgulloso de ser ceceante y no me resisto a desvelaros el relato que un amigo mío de Barbate refirió acerca de un ciudadano suyo que había salido de Andalucía para regresar más tarde con una voz musical y silbante que le granjeó el apodo de “El silbio”. Luchemos por las causas justas, disfracémonos de Robin Hood para entregarnos a los más débiles, empleemos la espada de Antonio Banderas para grabar con sangre la Z de unos andaluces cuya lengua debería estar cincelada por la marca del zorro.