13. Días de Selectividad

13. Días de Selectividad

MEMORIA DE PAPEL

Todo hombre viene al mundo sobre el rellano de una escalera que estará formada por tantos escalones como metas pretenda alcanzar. En estos días los alumnos de Segundo de Bachillerato se están enfrentando a ese demonio diabólico que recibe el nombre de Selectividad o refinadamente Pruebas de acceso a la Universidad. ¡A que suena bien! Cuando sólo cambia la forma y el contenido permanece prácticamente intacto, todos nos volvemos locos por presentar este hecho como una novedad de gran calibre. Este monstruo sediento se erige como el causante de las ojeras en los jóvenes, da fuerzas renovadas a la termita punzante de las pesadillas que recorre las tinieblas del sueño, desata el cordón de los nervios con el riesgo de poder tropezar y caerse de bruces al suelo, mete el miedo en el cuerpo y debe tener mucha más cafeína que el café y la cocacola juntos, puesto que impide en muchos casos que los estudiantes puedan reconciliarse con las sábanas.

La tensión se descalza en los papeles en blanco de los exámenes y el alumno emprende el camino hacia ese peldaño que le otorga el grado honorífico de universitario. No todos lograrán su objetivo, pero podrán vanagloriarse de haberlo intentado. No todos podrán acceder a la carrera que habían deseado, pero habrán sido chicos buenos que siguen las reglas a rajatabla.

No todos son conscientes de la situación en la que se encuentran. La mayoría no va más allá de ese presente momentáneo que les acecha, la mayoría podrá paladear el fracaso de este sistema educativo L.O.G.S.E, que no sirve nada más que para ESO, para que los niños entretengan sus horas de ocio en las escuelas, para que cada vez más haya mayores diferencias entre los que verdaderamente se afanan por estudiar a conciencia y los que se ven abocados y obligados por ley a deambular por los centros. Todavía el sistema tiende a evaluar la ignorancia de los alumnos. Alguna vez se examinarán por los conocimientos que hayan adquirido.