16. Ave Fénix Cadista

16. Ave Fénix Cadista

MEMORIA DE PAPEL

Los gaditanos tuvimos la lejana suerte de contar con un equipo de fútbol de primera que se mantuvo en la elite gracias a las velas encendidas y custodiadas por un santo cadista, gracias a una acalorada afición de primera que bajó de división conforme lo hacía su equipo. En la viña del Señor siempre hay excepciones que confirman la regla. Los milagros dieron lugar a las decepciones, abrieron un vacío de poder y de abulia aprovechado por unos empresarios foráneos que olieron el aroma del negocio, que primaron la cartilla de la razón por encima del sentimiento. Esta Sociedad anónima aún permanece convaleciente de este golpe inesperado de estar dejados de la mano de Dios y de los gaditanos. Nunca estaremos más de acuerdo con el calificativo de Anónimo, puesto que el Cádiz no pertenece a los gaditanos. Otro gallo cantaría si los amarillos siguieran jugando a ser mayores. En este caso saltaría a la palestra un sinfín de hinchas que se portarían como esos magníficos amantes que nos conducen al orgasmo en una noche pasional y al otro día esbozan la sonrisa hipócrita del si te he visto no me acuerdo, que no actuarían como verdaderos amigos del cadismo porque los amigos de verdad estarían a las duras y a las maduras…

¿Quién no recuerda al Cádiz tirando la moneda al aire en la promoción?

¿Hasta qué punto fue consciente el pacto de estirar el suspense hasta el último hilo del milagro alargando la liga con dos partidos más para obtener una suculenta taquilla a lo largo de la temporada, para presentar superávit de suerte, de crónica ya anunciada? Me asomo a la ventana del pasado para asistir a la nostalgia de las grandes gestas sin renunciar a la desamparada y desangelada realidad de la segunda B. Escribo estas líneas con la ingenua esperanza de que los sentimientos del cadismo comulguen con los del pueblo gaditano, con el deseo de que los empresarios de la Tacita se mojen definitivamente en la empresa común de salvar a nuestro equipo. Levantemos el champagne de la amistad y el lema del Cádiz para los gaditanos a fin de soñar con un ave fénix que resurja de sus cenizas.