ENTREVISTA REALIZADA POR ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN A ANTONIO CARVAJAL

ENTREVISTA REALIZADA POR ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN A ANTONIO CARVAJAL

1.- Mucha gente conoce al Antonio Carvajal poeta, pero ¿dónde brota la chispa del verso por primera vez? ¿Qué importancia tiene la familia y el entorno?

-Mi abuelo materno me contaba chascarrillos, algunos en verso; a mi padre le gustaban las fábulas y, en general, la poesía moral, aunque era gran lector en prosa. En casa leíamos todos, cuanto caía en nuestras manos. Pero yo no sentí la necesidad del verso como medio expresivo hasta pasados los 16 años, ya bachiller.

2.- En sus orígenes, ¿qué le enseñaron los maestros en los libros y en la vida? ¿En qué fracasaron a pesar de la buena disposición que tenían?

-Los maestros me han enseñado lo poco que sé. Sus fracasos y mis limitaciones queden como tarea de investigadores, críticos y chismosos.

3.- ¿Qué es lo primero que le dirías a un aprendiz del verso? ¿Qué autores y lecturas le recomendarías?

-A cualquier aprendiz del verso o de la prosa, que estudie, sobre todo gramática, y que lea todo lo que le caiga en sus manos; a los escritores antiguos reconocidos, por su magisterio indiscutible; a los contemporáneos, porque hay que vivir conforme con la edad. Y no parar de ejercitarse hasta adquirir una voz propia inconfundible.

4.- Su poesía viene cargada de un simbología modernista en muchos casos que presenta la virtud de acoplarse a los tiempos que corren. ¿Cuáles son los símbolos que lo definen como poeta? ¿Y por qué?

-No tengo tiempo para pensar en mí. Joëlle Guatelli y Joaquín Moreno han escrito sendas tesis sobre mi poesía, Antonio Chicharro me ha dedicado estudios de los que he aprendido mucho, como de todos los que han dedicado parte de su vida a ocuparse de mi obra. A sus trabajos remito.

5.- Siempre el primer libro supone una responsabilidad tan elevada que el proceso de la poda a veces es esencial. ¿Qué se ha perdido en el camino? ¿Qué hallazgos le han sorprendido una vez pasado el tiempo?

-No se pierde nada. Tomar conciencia del valor de lo que se escribe es una lección impagable. De mi primer libro me sorprende que no ha envejecido conmigo; resulta tan fresco y tan nuevo como el día en que se publicó. Esto debe ser un mérito del artista, ¿verdad?

6.- En Tigres en el jardín aparecen arcángeles como encarnación del deseo, en poemarios posteriores desfila un gran elenco de elementos alados. ¿Qué otra significación pueden adoptar?

-Mis ángeles anuncian algo más que el deseo y su satisfacción. Los hay que son nuncios del dolor y la muerte. Y son amables o terribles según el mensaje que me transmitan desde los trasfondos misteriosos de la vida.

7.- Hace unas décadas el Adonais mostraba el camino por el que discurría la poesía contemporánea, pero con el tiempo los premios han ido perdiendo prestigio. ¿A qué se debe este hecho? ¿Qué valor tienen los premios para un poeta?

-Hay demasiados, más de uno por día, y no hay criterios jerárquicos ni de calidad. Así que se reducen a ser una vía de publicación para poetas que no les interesan a los editores.

8.- Su poesía parece arrancar de un episodio vital hasta hacerse universal. ¿Qué hay de autobiográfico en sus versos?

-Por lo menos, el poema es la concentración de una experiencia hondamente vital. Pero mi poesía no es un diario en verso. Quizá haya más en ella de aquellos con quienes convivo o a los que leo que de mí mismo.

9.- Las etiquetas sirven más para el crítico que para hacernos un mapa de la realidad literaria del país. Las generaciones sólo encasillan a determinados autores inclasificables, pero ¿con qué escritores se siente más identificado?

-.Me gustan los artistas conscientes, rigurosos, cultos e innovadores. Pero hoy no es posible concentrar en una fotografía lo mejor de una época (hablo de la foto en que están García Lorca, Aleixandre y Cernuda), porque a ver quién los elige, los enfoca y hace que no se muevan.

10.- ¿Qué le diría a aquellos que piensan que su poesía es un tanto complicada en un mundo en el que el esfuerzo brilla por su ausencia?

-Mi poesía no es complicada. El esfuerzo lo hago yo cuando la escribo, pero el lector no lo tiene por qué notar. Eso de mi complicación es un escape de críticos vagos o de malos poetas envidiosos.

11.- ¿Es fácil casar el espíritu rebelde con una poesía comprometida? ¿Qué inconvenientes ha tenido a la hora de escribir lo que piensa?

-Los únicos inconvenientes son mis carencias, que las tengo, pero siempre he dicho y escrito lo que se me ha antojado; reléete “Siete de espadas” en Serenata y navaja, poema escrito inmediatamente después de la “Ley de sucesión a la Jefatura del Estado”, y entenderás a quién me refiero al decir: “quien impone el yugo / más real, al principio fue verdugo”

12.- ¿Qué diferencias literarias y estéticas encuentra entre el Antonio Carvajal de Tigres en el jardín (1968) y el poeta actual?

-La edad no perdona. Hoy, aunque soy feliz, sufro unos terribles ataques de melancolía.

13.- El hecho de que la literatura y la vida siguen caminos paralelos queda reflejado en la importancia de la amistad en sus versos. ¿Quién le ha dado o quitado más amigos: la literatura o la vida?
-Todo lo bueno que me ha pasado en la vida se lo debo a la poesía. Lo malo, a mi temperamento a veces irascible.

14.- ¿Qué hay que hacer para ganarse la vida con la lírica sin que uno se vea abocado a vender su alma al diablo?

-Tener una profesión para subsistir. Me sustento de mi oficio de profesor, vivo de la poesía.

15.- ¿Qué opinión le merece aquellos escritores que buscan la fama por encima de su palabra?
-No me interesan.

16.- ¿Qué espera del futuro? ¿Qué proyectos le entusiasman? ¿Y de cuáles se ha arrepentido?

-Morir con decoro, sin ser una carga lastimosa para los que me quieren. Y que mi voz resuene con verdad en los corazones fraternos. ¿Proyectos? Salvo el proyecto docente y de investigación que mi oposición a profesor titular de Universidad exigía, nunca he tenido ninguno. Vivo a impulsos del entusiasmo que los demás me contagian, y me pongo entero a la tarea. Pero soy poco fantasioso.