ENTREVISTA REALIZADA POR ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN A FEDERICO FUERTES GUZMÁN

ENTREVISTA REALIZADA POR ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN A FEDERICO FUERTES GUZMÁN

1.- ¿Desde cuándo sintió la necesidad de escribir?

La tuve con dieciséis meses de vida, cuando mi madre me leía cuentos en el tacataca; diciendo esto consigo dos cosas: batir el récord mundial de precocidad, establecido hasta el momento por Truman Capote y sus escarceos con las letras a los tres años; y ofrecer la posibilidad a otros de seguir esforzándose por ser cada día más precoces. ¡Ánimo, colegas! No hay nada que os impida solicitar recado de escribir, aún estando en el vientre materno.

2.- ¿Se puede uno ganar la vida con la escritura? 

Eso se rumorea en algunos cenáculos pero no presto demasiada atención a esas leyendas, fruto de la invención de algunos envidiosos y fracasados.

3.- La reina de Inglaterra cuenta la historia de un protagonista que se encuentra en el tren de Algeciras a Madrid con dos personajes un tanto absurdos: un hombre capaz de leer la mente a las personas y otro dispuesto a convertirse en un Aladino que posee la facultad de conceder deseos. Uno de ellos solicita para todos el hecho de que seamos Reinas de Inglaterra, por el tipo de vida que lleva sin preocupaciones. ¿Qué deseo le pediría a la vida?                                                                                                  

Le pediría que me convirtiera en Adán y me colocara delante de Eva justo en el momento de llevarse la manzana a la boca. No dudaría ni un segundo en darle una bofetada y hacer saltar la fruta por los aires. Seguramente me habrían detenido y juzgado por violencia de género, pero creo que habría convencido al jurado porque habríamos conservado el superestado del bienestar y evitado los jueces y las violencias. Y mi partenaire, bueno, se habría limitado a desayunar kiwis, que tienen las mismas vitaminas que las dichosas manzanitas y son mucho más diuréticos. Y, en adelante, paraíso para todos. Invita la casa.

4.- El protagonista se adentra en un pueblo perdido en la selva, viaja por Madrid y se pasea en barca por Algeciras. ¿Qué tiene de aventurero el autor?

La aventura no es más que preferir lo difícil a lo fácil, la incomodidad a la molicie, la fatiga al placer y un entrante de insectos africanos antes que un platillo de caviar de Beluga. Por favor, salgan ustedes a por sus ochomiles y déjenme con mi tarjeta de crédito, mi aire acondicionado a dieciséis grados, mi sillón reclinable y una botellita de Canasta Cream para el aperitivo.  

5.- Como fruto de un deseo, Algeciras se convierte en una Venecia amenazada por el agua. ¿Qué relación mantiene con la ciudad en la que vive? 

No nos hablamos desde hace años. 

6.- ¿El humor es imprescindible para la literatura y para la vida?

No, señor. El humor no es más que la guinda, a veces roja, a veces verde, que se coloca sobre el pastel de boda. Es el pastel lo que verdaderamente importa, sus volutas de merengue, su bizcocho empapado en suaves licores, sus buenos deseos escritos con tinta de chocolate. El novio llegará con el cuchillo y será generoso con las porciones. Tal vez ni siquiera repare en las guindas. Tal vez algún invitado se encontrará con una de ellas, olvidada entre platos sucios, y apagará sobre ella su cigarrillo. No, el humor no es imprescindible. Tampoco las bodas, por supuesto. 

7.- ¿Qué autores te han gustado siempre? 

Federico Fuertes y algún que otro ruso de siglos pasados. 

8.- ¿Qué escritores no te interesan? 

Los redactores de los telediarios; los encargados de escribir las leyes que prohíben, regulan, disponen, sancionan; los que creyeron que colocando el prefijo meta delante de la palabra física conseguirían resolver la aflicción humana; los que piensan que una hoja en blanco es un diván para confesarse en lugar de un lecho para revolcarse; los que inventaron y los que desarrollan la novela histórica en lugar de aplicarse en la historia novelada; y los pedantes como un servidor que, ante un cuestionario como éste, tienen la misma reacción que el famoso can del doctor Paulov y no puede evitar la secreción salivar en forma de engolosinadas respuestas que disponen de mucho más fulgor que interés. ¡Ah! Y Federico Fuertes, cuando escribe que su autor preferido es Federico Fuertes. 

9.- ¿Qué ritual sigues a la hora de escribir? 

Ponerme un buen traje, perfumarme con unas gotas de Jean-Paul Gaultier, salir a disfrutar de la noche, encontrarme con mis amigas Anna Selezneva, Anne Vyalitsyna, Irina Sheik, Natasha Poly, Vlada Roslyakova, etcétera, invitarlas a champagne y ostras y acostarme con todas ellas. Cuando amanece, volver a casa y poner por escrito todo lo vivido. Por desgracia, ese fastidioso señor no sale de la lámpara cuando se le necesita, así que lo habitual es que pulse el botón trasero de mi mac y me ponga a escribir de todo aquello que revolotea de mis sienes para arriba. 

10.- ¿Se arrepiente de algo que haya escrito? 

Me arrepiento de no haber escrito Lolita y de no acabar de poner en marcha mi proyecto de convertirme en el primer comentarista mundial de las noticias meteorológicas en los diarios digitales. 

11.- ¿Qué le pone de mal humor en este mundo?

Para esta respuesta necesitaríamos varias de esas tablas de la ley que, al parecer, se encuentran en las intrincadas cordilleras de desiertos que espero no visitar nunca. Por abreviar, diré que los mandamientos de la Ley del Mal Humor se pueden resumir en dos o tres: 

1. Que un grupo de individuos hayan conseguido que cuando me siento a ver un telediario y un señor corresponsal en la bolsa afirma que la prima de riesgo ha bajado de los cuatrocientos puntos o el parquet ha tenido la segunda mayor subida del año, cierre los puños y lo celebre de la misma forma que haría ante un gol por la escuadra de Mr. Cristiano. 

2. Que el refranero y los lugares comunes hayan triunfado en su batalla contra la filosofía. 

3. El baloncesto.

12.- ¿Con qué disfruta al margen de la escritura?

Con las películas que tratan sobre la vida y milagros de los presidentes de los Estados Unidos de América, mi género cinematográfico preferido. También me gustan las gambas y el turrón de chocolate, cómo no.  

13.- ¿Es fácil publicar un libro?

Desde luego, tanto que no sé cómo a ningún editor de coleccionables todavía no se le haya ocurrido lanzar el número uno de la colección “Publíquelo usted mismo”. Con el primer fascículo sobre tipografías imprescindibles y ortodoxia en la composición de los cuerpos de texto, se regalaría un kit básico de escritura, compuesto de un libro de Paulo Coelho, unas gafas para corregir la presbicia, una pequeña lamparilla nocturna y una botellita pequeña de bourbon.

14.- La literatura, ¿le ha dado o le ha quitado amigos?

Los amigos no interesan en esta pequeña historia. La cuestión debería ser planteada así: ¿ha conseguido ligar mucho gracias a la literatura? Me gustaría dar una respuesta afirmativa, pero he descubierto con amargura que las dotes de esta señora para actuar de celestina son bastante mediocres. Ya sabe…

15.- Su segundo libro La hora del loco es un homenaje a ese momento en el que el ser humano se olvida por completo del tiempo y se siente libre, ese momento en el que la imaginación nos invade y nos evadimos de la realidad del presente. ¿Es necesario esa huida para no volvernos locos?

La huida activa, como dijo un señor al que admiro, es preferible siempre a la resistencia pasiva. 

16.- La hora del loco hora está formado por 4 relatos amplios y uno más corto en el que el hilo conductor es el amor frustrado. ¿En qué instante ha notado las garras de la frustración?

Las garras de la frustración son más terribles en la infancia: una pareja de capitanes elige los equipos para el partido y usted se queda el último en la elección, tal vez ni siquiera disponga de unos minutos para demostrar sus habilidades. Esta suma de frustraciones (en las que el orden de los factores no altera el producto) es igual a la resignación adulta, basada en el principio, contrario a las doctrinas de la autoayuda, que dice: conocer a fondo tus frustraciones no implica que dejes de ser una persona frustrada. 

17.- Cuando alguien que está empezando le deja un manuscrito para que le dé su opinión de experto, ¿le dice la verdad o le suelta una mentira piadosa? 

Lo siento, pero tendré que atacar a la mayor diciendo que ni soy experto en nada ni, a día de hoy, he recibido invitaciones para leer manuscritos de nuevas promesas literarias. Si me viera en la tesitura soltaría todas las mentiras posibles para que esa criatura inexperta comprenda que el escritor es un lobo para el escritor y que no por mucho escribir le editan a uno más pronto que tarde. 

18.- ¿Cómo surge el argumento de una novela?

Pues ya lo sabe usted, amigo: se le pagan unas copas, se enumera el currículum artístico, se le invita a subir a casa para la última copa, se hacen tentativas, se le besuquea, se le muestran nuestras habilidades en los prolegómenos, se le lleva hasta la cama y se procura evitar el gatillazo. Si todo sale bien nos dejará su teléfono y habrá sido el inicio de una buena amistad. 

19.- Si tuvieras que elegir un libro, ¿con cuál te quedarías?

Por supuesto que con ese del que sólo se escribieron las primeras líneas del capítulo uno: vamos a contar mentiras, tralará; por el mar corren las liebres, por el monte la sardina. ¿Se imagina tumbado en su cama, leyendo ya el capítulo treinta y tantos? Dios mío, eso sí que serían aventuras, mentirosas e inocentes aventuras.

20.- ¿Crees en la inspiración?

Hay un grupo compuesto por varios cientos de millones de personas que creen en un dios, que es el padre de todos, que es todopoderoso, que es el creador del cielo y de la tierra, que tuvo un hijo concebido por el Espíritu Santo. ¿Qué importancia tiene, pues, si yo creo o no en la inspiración? Me gustaría que mis creencias, al igual que mis principios, fuesen tan consistentes como la de esta legión de creyentes. Por desgracia no es así y tengo que contestarle que, contraviniendo el principio de no-contradicción de Aristóteles, creo y, a la vez, no creo en la inspiración. 

21.- ¿A quién no has leído nunca y te gustaría hacerlo?

Me gustaría leer los diarios eróticos de Padma Lamsky, pero creo que no están disponibles en el mercado.

22.- Los 400 golpes intenta revitalizar un género que se está poniendo de moda como es el microrrelato, ¿qué ingredientes no pueden faltar? 

Cuentan de un relatista, que un día tan pobre y mísero estaba que sólo se sustentaba de los cuentos que escribía. ¿Habrá otro más pobre y triste que yo? Y cuando el rostro volvió halló la respuesta viendo que iba otro escritor cogiendo los textos que él descartó. Ahí tiene usted a los microrrelatistas. Como se suele decir, el cura se come las ostias y los monaguillos los recortes. 

23.- ¿Nos podría contar alguna anécdota curiosa ocurrida en alguna de sus lecturas? 

Pues en su propio pueblo serrano, una mujer irrumpió durante mi alocución llamando a voces a María. Al principio pensé que era un rapto metafísico, una invocación a la madre celestial, pero su siguiente frase resolvió todas mis dudas: ¡María, vámonos que tienes hora con el podólogo!