REZA, VIRTUDES. NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO

REZA, VIRTUDES. NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO

REZA, VIRTUDES. NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO.

 

No tardes en volver a la cristalera del tiempo arranca con un canto a la paciencia, con una vida que gira en torno al triángulo peligroso del tiempo: de un ayer que arde en la esfera de la memoria, de un presente que se aferra a la barandilla de la ausencia y de un futuro que apoya sus anclas en el puerto abandonado de la esperanza.

Para Virtudes Reza el recuerdo es un poema con aroma de mañana. El poema es un recuerdo con perfume de futuro. Es una manera sutil de saberse viva, de saberse vivida. Nos relata una existencia anclada en el amor como antídoto indispensable para derrotar al tiempo y vencer a la soledad. La ausencia del ser amado es la única sombra negra que se cierne sobre el horizonte

Es una poesía en tres dimensiones, con una perspectiva tripartita de la realidad: presentación, nudo y desenlace. Es una poesía simbólica que se rinde a la luz del amanecer como principio de todo, como punto de inflexión al misterio de la vida.

Virtudes Reza se embarca en la misión de desnudar al tú como modo de acceder a un yo que desea vivir en compañía, como forma de denunciar a la soledad por impago y al olvido por tramposo. Despliega un mundo herido por la afilada lanza del sueño, un mapa de carreteras cuyas cicatrices esbozan el mapa de la memoria, un plano de sombras y de imposibles que dejan en el camino una estela de lágrimas.

Condensa el jugo de la rosa en unos versos cortos que mueren definitivamente ante el espejo de la vida, de una lógica aplastante que nos indica que el tiempo pasa y el ser humano cambia. Y el amor es la única fuerza que permanece intacta.