BENÍTEZ ARIZA, JOSÉ MANUEL. LA NOVELA DE K.

BENÍTEZ ARIZA, JOSÉ MANUEL. LA NOVELA DE K.

 

LA NOVELA DE K., JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA

 

En un mundo donde desgraciadamente ya no resulta extraño ver cómo a nuestro encuentro se van cerrando puertas y puertas y los sueños se van quedando alojados en el fondo abandonado de habitaciones cerradas para siempre, es digna de aplaudir la iniciativa que la escritora Rosario Troncoso, en ese afán por dignificar el valor del libro y la calidad de la prosa, y el ilustrador Paco Mármol, en ese intento de trasladar en el papel un lenguaje de imágenes que empiezan a cobrar sentido al lado de las palabras, es digna de ensalzar la puesta en escena de una nueva editorial que en su nombre Dos Mil Locos Editores desvela toda una pasión derramada, un guiño cómplice hacia el ritmo frenético de la música, todo un gusto delicado por las cosas bien hechas.

La editorial arranca con la publicación de La novela de K., de José Manuel Benítez Ariza, pero no nos llevemos a engaño. No es una novela al uso, sino un diario en el que el escritor anota sin rubor una serie de reflexiones que el día a día le ha puesto en sus manos. Sus primeros maullidos se oyen bajo las teclas de un ordenador en un blog donde cabe toda una vida, donde una vida común puede ser una magnífica novela, donde un año de existencia se vuelca con furia en el papel con el deseo de burlarse un tanto del tiempo, de sobrevivir más allá de su propia muerte. José Manuel Benítez Ariza se desnuda ante nosotros sin ningún afán de exhibicionismo, sino con la agilidad de una gata que, al pasar desapercibida, es capaz de captar el mundo que nos rodea. Y nos habla en muchas ocasiones de libros que está leyendo, de visitas a las librerías de viejo, de su amor por el cine, de sus temores que no le impiden seguir adelante, de los amigos, de la familia, de las preocupaciones que le asaltan en su casa y en la calle y del comportamiento de quienes observa en su quehacer cotidiano. En definitiva, un mundo tan variado como variopinto cuyo hilo conductor es una gata que da título al libro. Una gata en busca de un ratón o juguete que llevarse a las uñas, de un ratón que teclee sus sueños, como la cara y la cruz que conforman al ser humano. José Manuel es un autor apegado a la realidad que escribe sobre lo que conoce, al mismo tiempo que conoce lo que escribe.

La novela de K. nace con vocación de ser, pues retrata de primera mano unas vivencias, tan reales como poco sobrenaturales, que le sirven al protagonista para conocerse a sí mismo, para no perderse en el laberinto de las urgencias. La novela de K. nace con vocación de estar, ya que el novelista pretende reencontrase en esas páginas cada vez que relea su propia historia. Quiere permanecer bajo los pliegues de las palabras, una vez que el tiempo nos coloca sus nubes oscuras ante los ojos. Su escritura se asemeja a unas fotos antiguas que hay que leer para poder interpretarlas, unos textos viejos que hay que dibujar para crear una realidad que los años se han encargado de borrar con otros soles y otras lunas sin que al final se superpongan, se solapen, pues para combatir las raíces del olvido el escritor teje la trama de una historia. Deja sus secretos bajo el discreto silencio de una gata.

José Manuel Benítez Ariza nos invita a que avancemos en penumbra, sin que los miedos aten nuestros pasos. Se refugia en la Sierra de Cádiz, atento siempre a la soledad del camino, a la belleza del paisaje, como si el rumor de la naturaleza no fueran más que reflexiones en voz alta, como si siguiera el mismo sendero que pisó Machado en tierras de Castilla.

Si uno busca una vida en miniatura, este es el libro adecuado, pues las mayúsculas enfocan todo su interés en un episodio aislado sin necesidad de ofrecernos una visión de conjunto, un mapa habitable y fiel del recuerdo. José Manuel Benítez Ariza transita de puntillas por un callejero en minúsculas, con unas luces que quizás no brillen en exceso, con unas sombras que nos hacen más humanos. El mayor reclamo que nos puede dar la literatura.