COLLADO LOBATO, CONCHI. JUEGO DE AJEDREZ

COLLADO LOBATO, CONCHI. JUEGO DE AJEDREZ

JUEGO DE AJEDREZ

El azar pone en juego sus cartas y es el tiempo quien dirige la partida. Hace unos años, en una de mis charlas por la geografía andaluza, una lectora entusiasta se acercó a mí con la intención de que le diera mi opinión sobre una novela que había escrito, de modo que me la llevé a mi casa y la estuve leyendo con cariño. Al cabo de unos días, se la remití con las indicaciones que creí oportunas. Hace un par de semanas, recibí una llamada de teléfono de Conchi Collado Lobato con la satisfacción, acentuada en la voz, para comunicarme que la historia que devoré en su momento ha pasado al papel, ha visto la luz. Quería enviarme el libro con el detalle de indicarme que fui su primer lector. No recordaba el argumento de la obra hasta que me sumergí de nuevo en su lectura. Tampoco sé si hizo caso a mis consejos.

Juego de ajedrez narra la historia en blanco y negro de una relación amorosa entre Marlém y Adolfo, como si ambos personajes caminaran a su capricho por el campo minado de la existencia, como si sus vidas adquiriesen la libertad necesaria para desafiar al lector, como si la tristeza irrumpiera en el papel en ese gris de tormenta donde se desata la entrega sin recompensa, como si el narrador no fuera capaz de dominar el ímpetu desatado de sus personajes.

            Juego de ajedrez es la ternura escrita en una novela, es la nostalgia derramada en el papel como un modo de volver a los viejos tiempos. Es la censura ante la sinrazón de la fuerza. Es la lucha que dirime constantemente el engaño y la verdad. Es el ejemplo viviente de que la paciencia siempre recoge los mejores frutos, de que los frutos a veces caen del árbol por su propio peso sin necesidad de sacudir sus ramas. Es una pasión desbocada que se dirige al túnel de las palabras.

            Juego de ajedrez recoge la importancia del viaje como manera imprescindible para deambular por el mundo y para alimentar la conciencia. Son cambios constantes de escenarios donde no se interrumpe la acción, sino que se definen los personajes. Crecen a lo largo de la trama. Se desnudan a través de los kilómetros.  El conocimiento de otras culturas nos permite seguir adelante. Engrandecen el término tolerancia.

            Es una escena cargada de colores en la que el amor late en cada una de sus páginas. Ángela representa el frescor de la carne en una juventud impulsada por la avaricia, el contrapunto exacto a Marlém, una mujer abnegada que escenifica la doble batalla del tiempo y de la traición. En cambio, Vladimir es el equilibrio perfecto de la balanza, la confianza ilimitada en sus posibilidades del que espera la puerta abierta, a pesar de los años. El amante paciente que desafía todas las leyes de la lógica con tal de salirse con la suya. Nos enseña que, a veces, el latido de un reloj puede convertirse en nuestro mejor aliado.

            Juego de ajedrez encarna el difícil camino por el tablero de la vida con la lección evidente de que hay circunstancias que uno puede manejar a su antojo y decisiones que nunca están en tu mano. En definitiva, la vida quizás consista en saber jugar los dados, tal y como se nos presentan. Yo apuesto por el negro. Ustedes pueden decantarse por el blanco.