1. El miedo a la tinta

1. El miedo a la tinta

MEMORIA DE PAPEL

Nunca pensé que juntar trescientas treinta y ocho palabras me fuese a costar tanto esfuerzo. Emprendo esta empresa gracias a que El Diario de Cádiz ha confiado en mí para que semanalmente interprete la realidad desde la distancia, desde la óptica de una voz que resuena en la sierra gaditana, concretamente, en Benalup-Casas Viejas. Este servidor que os escribe responde al nombre de Alejandro, lleva a cuestas la licenciatura del paro y es un apasionado de la escritura. No me puedo considerar una persona excesivamente experimentada. Tan sólo me avalan en este mundillo la publicación de un libro de poemas y la codirección de una revista literaria.

Es cierto que la experiencia puede cubrir las carencias de uno mismo, granjear un cierto empaque a la persona que la ostenta. Yo no tengo más remedio que mostrarme tal como soy. También es cierto que mis primeros pasos como columnista van desmayándose en el papel con una pluma que tiembla como nunca lo había hecho y suda los nervios que la tienen agarrotada. Aquí la tenéis manchando con tinta unas cuartillas en blanco, ofreciendo una nueva cara a ese rostro diario de la provincia que vive a voz en grito. Espero que en su primera cita sepáis perdonarle el hecho de que no os cuente nada, pero de alguna forma hemos de presentarnos.

La angustia vital de enfrentarme a la creación no es novedosa. Me viene a la memoria el célebre poema de Lope de Vega que reza de esta manera (al mismo tiempo reproduzco su eco): Un soneto me manda hacer Violante / Un solo artículo me tiene en vilo / que en mi vida me he visto en tanto aprieto / que en mi vida me he visto en tanto aprieto / catorce versos dicen que es soneto / 338 palabras dicen que es un artículo / burla burlando van los tres delante / y corro corriendo con este reto / …contad si son catorce, y ya está hecho. Si las ganas no os lo impiden, contad si hay trescientas treinta y ocho y esto se acabó.