6. El Monasterio del Cuervo (I)

6. El Monasterio del Cuervo (I)

MEMORIA DE PAPEL

«¡Qué descansada vida / la del que huye el mundanal ruido, / y sigue la escondida / senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido!». Los carmelitas descalzos pensarían en estos versos cuando decidieron abandonar el convento de San José del Valle, en la Sierra de Jerez, por cuestiones de salud y buscar un nuevo Locus amoenus para abrigar el tópico literario del Beatus ille, del dichoso aquel que vive retirado del mundo. Pretendían localizar un área geográfica: el campo, que recogiera ese anhelo de paz anclado en la convivencia natural y rústica de los hombres en soledad, de la soledad de los hombres. Ese enclave espacial fue ubicado en la Sierra del Cuervo, en el camino que discurre entre Benalup y Los Barrios, en una zona de difícil acceso, a poco más de diez kilómetros de la mítica Casas Viejas. En el año 1713 un grupo de carmelitas visitó in situ el lugar y quedó impresionado por las huellas indelebles y divinas de la naturaleza. Ante los ojos del Duque de Medina Sidonia se derraman las siguientes palabras de fray José del Espíritu Santo: «…parezco ante V.A. y con el debido rendimiento digo que siendo indispensable obligación de mi sagrada religión que cada provincia tenga una casa de vida eremítica, mios habitadores se consagran a la más austera, i mortificada vida (…).

Y habiendo con toda solicitud registrado diferentes sitios, para efectuar dicha traslación, ninguno se a descubierto más idóneo, que uno a quien llaman la Garganta del Cuervo, en el que concurre cuanto podemos desear para nuestro género de vida eremítica (…)». En 1715 consiguen el terreno necesario para levantar el futuro Monasterio del Cuervo bajo la advertencia escrita de que estas tierras regresarán al común de los mortales si la construcción del templo no se lleva a término o si hiciera mella en sus muros el diente picado del abandono. En 1835 la desamortización cogió el látigo de la expulsión. Hoy en día la vida retirada duerme bajo las ruinas de una memoria que no muere gracias a la historia.