23. El lenguaje machista

23. El lenguaje machista

MEMORIA DE PAPEL

Si preguntamos a los españoles si somos racistas, nos responden rotundamente. Parece que los estoy escuchando. ¿Yo? ¿Racista? No tengo problemas con el color de la piel. Pero que su hija no se saque un novio negro, gitano o chino. Empiezan a mirar por el rabillo del ojo y con desconfianza. La misma pregunta provoca la picadura del machismo en el sexo femenino. Todos niegan su machismo, pero que no se topen con una mujer en las Fuerzas Armadas o en puestos de características similares. Muchos hombres no han sido capaces de asimilar que el papel de señoritingos se ha acabado. Los seres humanos se definen por sus méritos personales, sin necesidad de tener en cuenta el carné, la piel ni el sexo.

Es muy común soltar el chiste de «tenía que ser una mujer la que va al volante». No pueden hacer lo mismo que los hombres. Sin embargo, las mujeres indican que tienen al enemigo en casa. He escuchado con cierta frecuencia que los machistas más acérrimos son las mujeres. ¿Y el lenguaje también es machista? Yo creo que no lo es por sí mismo, sino que conserva la impronta de quienes lo crearon, los hombres. El habla de a pie se hace eco de esta realidad interpretando de manera positiva todas aquellas palabras que hacen referencia a las partes pudendas del hombre y de forma negativa a la mujer.

Cuando alguna acción resulta espléndida adquiere el calificativo de “cojonuda”. Pero si no es de nuestro agrado, queda bautizada con el término de “coñazo”. ¿Quién no ha dicho alguna vez que le ha salido un examen, por ejemplo, “del carajo”? Hay excepciones. La fiesta ha salido “de puta madre”.

Ahora bien, no estoy de acuerdo con la manía de agregar una supuesta terminación femenina a supuestos masculinos. ¿La palabra “abogado” posee atributos masculinos para que se considere masculina? ¿Qué sentido tiene el término “abogada”? ¿Qué haríamos entonces con periodista? Tendríamos que inventar “periodisto”, “artisto”, “alpinisto”…

Asimismo, el valor de una empresa se evalúa en función de testículos. Me está costando “un huevo” terminar la columna.