Comentarios de libros desde internet

Comentarios de libros desde internet

El miedo a lo desconocido ha sido —no sé si será, probablemente lo sea— un arma francamente poderosa que han esgrimido aquellos que se sentían amenazados porque el mundo que manejaban se les escapaba de las manos. Ya no les pertenecía y el poder se colaba por cada una de sus grietas. Así tienen explicación fenómenos tan contraproducentes como la Inquisición y persecuciones tan tremendas que han calado a lo largo de la historia. Todo aquel que se adelantara a su tiempo podría tropezarse con un sector conservador que le ponía zancadillas a cada paso. Galileo Galilei fue condenado por afirmar que la tierra era redonda. Las verdades a veces son malas consejeras y nos conducen hacia un callejón sin salida, pero el tiempo pone a cada uno en su sitio y da o quita razones con una justicia extraordinaria. No es mi intención enfrentarme a la tradición, sino mostrar que el hombre pone de manifiesto un cierto recelo ante los avances que la ciencia nos coloca en el camino. Hace unos años parecía que la irrupción de la informática ponía en peligro algunos de los mecanismos que ya estaban consolidados. Aparecía como la tumba propia del papel, cuando la realidad nos ha ido enseñando que todo avance usado con fines útiles nos enriquece. Internet ha colaborado en la difusión de la literatura de una manera impensable y en este contexto aparecen enamorados de las letras que desempeñan una labor impagable. Francisco Vázquez terminó la licenciatura de Químicas, aunque su vida camina por derroteros totalmente opuestos a la ciencia, pues trabaja como reportero gráfico para diferentes medios de comunicación. En sus ratos libres —muy pocos por cierto, aunque se las apaña para sacar horas de donde no las hay— se adentra en el laboratorio de su cerebro para elaborar la fórmula mágica de la palabra que cincela como si un orfebre acariciara el barro de sus sueños.

El 27 de enero de 2002 creó una página web comentariosdelibros.com a raíz de una idea romántica. Todavía quedan personas capaces de entregarse en cuerpo y alma a una empresa que no otorga ningún tipo de remuneración. La idea de esa página web surgió como consecuencia de una noticia que le impactó: el 47% de los españoles se declaraba no lector, puesto que no conseguía beneficios económicos con la lectura. Quería poner un granito de arena en la difusión de los libros, en esa herramienta cultural que nos hace más libres. Empezó sin pretensiones de ningún tipo, salvo personales, aunque hay que poner por escrito que www.comentariosdelibros.com cuenta desde agosto con más de 200.000 visitas y más de 400 libros comentados. Aquí hay que decir con rotundidad que todos y cada uno de estos libros se han leído con detenimiento y en su totalidad y que las reseñas pueden ser correctas o no, pero lo cierto es que nacen de la reflexión que produce una lectura profunda. No se limita como otros a comentar textos leyendo parte de la solapa y algunas notas acerca del autor. Yo le aplaudo porque este trabajo lo hace de forma altruista y con la ayuda de algunos amigos que se prestan a regalar las impresiones de sus lecturas. No es su objetivo principal el análisis de textos de las grandes editoriales, sino, más bien, rescatar del olvido a editoriales pequeñas que de otra forma no serían conocidas por el público. Igualmente cuenta la página web con una serie de entrevistas a autores tanto afamados, como desconocidos. También hay una sección para quienes afinen las dulces notas de la pluma con el único requisito de portar cierta calidad literaria. Esta página debe haber dejado ya huella en el sector literario cuando editoriales de toda índole le ceden sus novedades a fin de que se difundan sin partidismos, donde prima la ley de la calidad por encima de cualquier otra circunstancia, donde no importa el prestigio, ni de la editorial, ni del autor, sino del libro particular que se comenta en un determinado momento, donde cualquier libro goza, en un mundo tan competitivo y manipulado, con igualdad de oportunidades. Ya no podemos hablar únicamente del poder igualatorio de la muerte, sino también del poder igualatorio de las letras.