Otoño

Otoño

Las estaciones se repiten cada año como los tópicos de un mundo maniqueo en el que la sociedad se divide en buenos y malos, altos y bajos, ricos y pobres. La vida a veces es una mala película donde el término medio no pinta nada. Los extremos son los verdaderos protagonistas, pues vivimos pendientes del eco que nuestras acciones provocan. Sólo el escándalo nos puede salvar de una existencia mediocre. El anonimato no tiene sentido en un mundo que arrasa con todo aquello que se le pone por delante. ¿Qué debe hacer la inmensa mayoría para salir a flote si pertenece al reino de las masas? Reírse como la lluvia cuando los tiempos que corren no se ajustan a nuestras necesidades y confundirse como las olas de calor en la valiente paradoja de la sed mezclada con el agua. Partir en dos esos malditos tópicos que nos sitúan en un perpetuo otoño sin dejarnos ver las notas tibias de una canción que suena en el vaivén pausado de una hoja libre. Mirar la realidad de otra manera. Los árboles no nos deshojan de la vida, sino que nos quitan de encima todos los pesares que se aferran con fuerza a nuestras ramas. Nos quitan un peso de encima sin vaciarnos del todo. En el fondo de la memoria anida la nostalgia, los recuerdos escritos en la balada del viento. Aprendamos a comprender la expresión en el otoño de nuestras vidas como una fórmula magnífica para descargar esa sensación de ahogo que nos asfixia desde que nacemos. La horca de las ramas, léase la carga de nuestros pesares, se desprende de nosotros con la caída de las hojas. ¡Qué largo resulta la visión negativa de unos acontecimientos! ¡Qué corto se hace el lado positivo!

Es más fácil destruir que crear. Así nos va en el envite. Los héroes ya no sirven, ya no llaman tanto la atención. El heroísmo supone un esfuerzo tan exagerado que tendemos a hacer lo mínimo de lo mínimo para salir del paso. Los héroes anónimos no salen en la foto. Vale más el grito que el silencio. Es más importante la guerra que la paz. Todos nos postulamos a favor o en contra de la guerra, pero, ¿quién levanta la voz en tiempos de paz? Creamos una manera distinta de contemplar el otoño. Al fin y al cabo nada perdemos en el intento. Más pierden los árboles. Por una vez y sin que sirva de precedente pensemos por nosotros mismos. Tal vez nos equivoquemos, pero nadie se equivocará por nosotros.