Nuestro ayer

Nuestro ayer

A veces uno cuenta con amigos o conocidos que te sugieren un tema de interés capaz de tener vida en estas líneas. Tal vez coincida con las fechas navideñas más acordes a la solidaridad de la gente, pero arranca con el propósito de no desfallecer a las primeras de cambio, sino, al contrario, pretende ir más allá de las fronteras en las que nace. Nace definitivamente en Benalup-Casas Viejas en torno a un grupo de familiares afectados por este mal que acogerán con agrado a todos aquellos que estén dispuestos a involucrarse de lleno en una iniciativa que responde al nombre de Nuestro ayer. Me refiero a una enfermedad relativamente antigua que hoy en día está de moda, precisamente porque la ciencia ha aportado los medios necesarios para detectarla sin miedo a equivocarnos. Hay muchos enfermos de alzheimer que necesitan la ayuda de todos nosotros. Yo sólo conocía de esa enfermedad lo que todo el mundo conoce, pues ataca más a la mente que al cuerpo y nos deja sin memoria. La memoria que se pierde, ¿dónde va? El nombre de la nueva asociación apunta al corazón del alzheimer debido a que los afectados se acostumbran desorientados a vivir el pasado en el presente. Mantienen viva la llama del recuerdo, mientras se les va apagando el fuego del día a día y la memoria inmediata se esfuma de un plumazo. Esto es prácticamente lo que sabía de la demencia senil, así que pregunté a los miembros de Nuestro ayer y acudí como inexperto a diccionarios de medicina y a la fuente inagotable de internet para tener mayor conocimiento del tema que iba a tratar. El mal de la vejez tiene como víctimas a las personas mayores, aunque hay quienes afirman que obedece más a una falta de motivación que a la edad, a la idea de sentirse útiles en una sociedad que deja de lado a los ancianos.

El alzheimer es una patología centrada en un proceso degenerativo de la corteza cerebral. Ataca al cerebro dejando más desprotegido el corazón. Es una enfermedad que transcurre de modo parsimonioso y progresivo, sin necesidad de ser brusca, sino gradual. Consta de varias fases que tiene como punto de partida los síntomas de pérdida de la memoria reciente que se acentúan con el tiempo. El enfermo empieza a no encontrar la capacidad para llevar a cabo las funciones básicas de la vida diaria: desde las actividades más complejas hasta llegar a ser incapaz poco a poco de realizar las más simples. En una fase más crítica, al cabo de varios años, requiere mayor ayuda y dedicación, pues el enfermo no puede en solitario cumplir las necesidades cotidianas de vestido y aseo. Tiende a perderse en el entorno en el que vive, ya que no le resultan familiares ni las calles, ni la casa. Tampoco conoce las caras de las personas. Ante esta situación suele actuar con enfado y con crispación, puesto que no llega a comprender qué le está pasando. Finalmente se convierte en un ser que pierde las facultades físicas siendo incapaz por sí solo de emprender la tarea de la alimentación, del diálogo, de todo. Necesita ayuda durante las 24 horas, de modo que toda colaboración prestada a una asociación de este tipo supone dibujar una sonrisa en el rostro de los enfermos, supone aspirar al tramo final de una vida de la forma más digna posible. En este tramo de la historia me adentro en un breve poema que podría rozar las claves del Alzheimer titulado el olvido y el recuerdo: Y si el olvido se recuerda, / ¿cuándo deja de ser olvido? / Si el recuerdo también se olvida, / ¿cuándo deja de ser recuerdo? / Siempre son recuerdos de olvido.

La memoria que se pierde siempre estará llena de olvido. El olvido que se convoca siempre estará repleto de memoria. Me despido con el lema de la asociación de enfermos y familiares de ALZHEIMER “Nuestro ayer” de Benalup-Casas Viejas que reza así: Hoy el alzheimer ha llamado a mi puerta, mañana puede llamar a la tuya.