El lenguaje machista I

El lenguaje machista I

Vivimos en una sociedad en la que los extremos están tan de moda que el hombre tiene que cuidar y medir al milímetro cada palabra que lanza al vacío porque siempre existe alguien que, al acecho, está dispuesto a malinterpretar su contenido. Ya no importa que el tono empleado no delate ningún atisbo de maldad. Hay que tener mucho cuidado a la hora de pronunciar palabras prohibidas, independientemente de que aparezcan en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Siempre habrá un listo que ponga el grito en el cielo cuando salgan de un labio vocablos neutros como negro referido a una raza, como el uso del plural como marca de dos géneros y expresiones de ese mismo calibre, aunque uno no tenga ninguna intención de herir a nadie. Se saca punta de anécdotas sin importancia, cuando lo verdaderamente trascendente pasa de puntillas y no se reivindica como debiera. A mí me causa risa que a la asociación de padres de alumnos de un colegio llamado APA hace escasas fechas se le añada una M que no viene a cuento. Me parece una reivindicación tonta decir AMPA en unas siglas que no llevaban a confusión alguna.

¿Es que cuando hacemos referencia a Padres sólo nombramos a la parte masculina? La explicación puede ser bien sencilla: En los tiempos tan modernos en los que vivimos es posible que unos hijos tengan dos padres del mismo sexo. Parece que las reivindicaciones se centran en eliminar de un plumazo todo aquello que en el lenguaje suene a hombre, todo aquello que venga marcado por ese terrorífico monstruo vocálico llamado o. Mi oh de asombro ante estas miserias, pues, si nos dejamos llevar por estos derroteros, tendría que poner reparos en palabras como pianista, alpinista que, a partir de ahora, se escribirían con o. Tan mal no suena pianisto o alpinisto. Igual que jueza como si juez ostentara la supremacía del masculino. Quisiera que la mujer o cualquier raza tuvieran los mismos derechos. Me alegraría que la mujer encontrara el papel que le corresponde por sus propios méritos, pero no le echemos toda la culpa al lenguaje. En ocasiones los apuntes son acertados, mas en otras es una manera de salir en la foto.