Jeraquía eclesiástica

Jeraquía eclesiástica

Jorge Bucay en su libro El camino de las lágrimas nos sugiere que la vida del ser humano está llena de pérdidas que debemos asimilar de forma escalonada. Estos duelos son necesarios fundamentalmente para que el hombre aprenda a madurar cada vez que supera un trauma de estas consideraciones. También nos deja claro que las pérdidas no sólo se refieren al fallecimiento de un ser querido, sino que abarcan un abanico mucho más amplio: cualquier situación de la vida que provoque un cambio sustancial en nuestra manera de arrostrar el día a día. La Iglesia ha perdido poder a lo largo de los siglos y, sin embargo, no ha encajado muy bien los golpes del presente. Se ha comportado como un boxeador inexperto que lanza los puños con timidez e inmediatamente los encoge, se los mete en los bolsillos. Sigue proclamando el buen amor de Dios y castigando el loco amor de la carne cuando no se consuma dentro del matrimonio y con el fin de procrear. Para eso está la abstinencia. Pero, ya lo dijo el Arcipreste de Hita, como es humano pecar, en el mundo hay un sinfín de ejemplos gráficos que nos enseñan con nitidez lo que no hay que hacer.

Esta disciplina puede complacer a la sociedad medieval, pero está reñida con el pensamiento más abierto de los tiempos modernos, máxime si en el tercer mundo las enfermedades de transmisión sexual dejan cadáveres a su paso. Creí que habían emprendido el camino de la lógica cuando anunciaron que el preservativo como último medio resultaba eficaz para detener la hemorragia de muerte que asolaba a millones de seres humanos, pero donde dije digo dicen Diego al cabo de unas horas. Es un intento fallido, pero acercamiento al fin del cielo a la tierra. La fe mueve montañas, pero no se deja mecer por la razón. La pérdida de protagonismo no ha sido asumida por la jerarquía eclesiástica y hasta que no practiquen el duelo con sus propios despojos, no saldrán del atolladero. La iglesia ha puesto fin al debate con la idea de que estas prácticas no son morales según sus principios. Tal vez haya encontrado un sistema más apropiado a los tiempos que corren. El preservativo ha pasado a mejor vida. Se desdicen de sus propias palabras y ahora proclaman la marcha atrás. Han dado marcha atrás al uso del preservativo.