El azar y el amor

El azar y el amor

Mi admirado Félix Palma le otorga un valor enorme al azar que siempre termina por guiarnos la vida por derroteros que ninguna imaginación hubiese sido capaz de tejer de manera consciente, sin que nosotros hayamos hecho algo por vernos en esa situación, salvo pasar de puntillas por un lugar determinado a la hora señalada. Estos detalles marcan nuestra existencia a pesar de que no podamos atribuirle una explicación razonable. Las razones se las lleva el viento sin que podamos hacer nada por evitarlo. Es evidente que algunos fenómenos no responden a los estímulos de la lógica. Cada vez estoy más de acuerdo con su percepción del mundo, pues si no cómo se interpreta que una historia arranque con el accidente de un coche y muera en el mismo punto de partida. Hace mucho tiempo vivía un hombre triste en su casa sin apenas salir hasta que de repente y sin pensarlo dio un paseo en coche hacia la playa con tal mala fortuna que su vehículo tuvo un percance inesperado: golpeó la esquina de una pared consiguiendo enojar a su conductor que se lamentaba de haber salido.

Sin embargo, pensó que tras la tempestad venía la calma y allí en la orilla de ese mar tranquilo conoció a una mujer con la que estuvo saliendo un par de años hasta que el azar volvió a cruzarse en su camino una tarde lluviosa en la que una calle estrecha le hizo realizar una serie de maniobras arriesgadas en el coche con tal mala fortuna que un refilón con otro automóvil hizo que el espejo retrovisor se partiera en mil pedazos. La superstición apunta a siete años de mala suerte que nuestro protagonista ya había cumplido con creces en su pasado, de modo que se preguntaba si ese percance indicaba el principio del fin. Nunca sabrá lo que le depara el futuro, aunque el coche, tras pasar por el taller, sólo conservaba la huella de su primer tropiezo, pues el espejo roto había sido sustituido por uno en perfectas condiciones. La vida nunca se detiene, aunque nos enseña que las casualidades no vienen solas, sino que tienen sus propias causas, mientras que el amor triunfa ante cualquier calamidad que se nos presente por el camino.