Franceses y no franceses XX

Franceses y no franceses XX

Juan José Téllez afirmó una vez en uno de sus relatos que hay personas que cargan sobre sus espaldas un doble peso, el peso de la vida y el peso de la muerte. Hoy en día hay instituciones o seres humanos que llevan a cuestas el ancla de su existencia y la etiqueta que por su comportamiento en un momento dado se les ha endosado. Algunos se endiosan gracias a que le endilgan unos rótulos excesivamente brillantes, pero, en cambio, hay quienes se sienten maniatados por los lazos que le han puesto. A los franceses les ocurre algo parecido. Se afianzan en su chovinismo patriótico con el orgullo de contemplarse distintos y únicos, y son observados desde el exterior de manera despectiva. No les ha temblado el pulso a la hora de denunciar la situación de su gobierno y de rebote le han dado un guantazo a la Constitución de los europeos. Han matado dos pájaros de un tiro y han puesto al descubierto su cara más fea. Europa se ha quedado muda sin saber qué hacer, ni qué repercusiones puede acarrear esta negativa.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio, aunque los cimientos de este enorme edificio han sufrido un fuerte revés. Vivimos en un mundo donde las contradicciones están a la orden del día hasta tal punto que hay defensores de la unidad y amigos de la diversidad. En ambos extremos de la balanza nos movemos sin darnos cuenta. Una realidad adquiere consistencia en el momento en el que se enfrenta a su contrario, en el instante en el que se tropieza con la cruz de su misma moneda. La ley de las oposiciones va más allá del sistema lingüístico e invade todas las esferas de la vida. Para que exista el concepto de alegría, es necesario recorrer el camino de la antítesis y conocer a fondo el universo en blanco y negro de la tristeza. Me viene a la cabeza un poema de Benedetti titulado Grietas del que voy a dejar varios pasajes: La verdad es que / grietas / no faltan / así al pasar recuerdo / las que separan a zurdos y diestros (…) a mayúsculas y a minúsculas / a pirotécnicos y a bomberos / a mujeres y feministas (…) a franceses y no franceses. Pues con esto queda todo dicho.