Nostalgias

Nostalgias

En el mundo de hoy en día es normal, aunque algunos se afanen en tildarlo de extraño, que la vida nos proporcione sensaciones de alegría y de nostalgia. Los amigos de siempre, aquellos que han compartido con uno un pasado confuso, empiezan a darle forma definitiva a su presente mirando de soslayo al futuro. ¿Quién no ha sido invitado a la boda de uno de esos amigos de la infancia y se ha sentido un tanto aturdido, fundamentalmente porque las vivencias comunes que los unían presentan las grietas del paso del tiempo? Esas aventuras compartidas vienen escritas en los diarios íntimos de la historia y uno se queda reflexionando sobre su propia existencia. Acude a la Iglesia y se da cuenta de que ya no cree en los cuentos de hadas en los que los personajes comían perdices y vivían felices. Se alegra enormemente por sus amigos, pero las circunstancias personales le han abocado a desconfiar de la existencia de la media naranja. El amor es eterno mientras dura, pero en la mayoría de los casos tiene el precinto de su propia caducidad.

No está de acuerdo con las palabras del párroco cuando señala que ha sido la mano de Dios quien ha unido en amor a esas dos personas, pues todo enamorado sabe a la perfección el mimo con el que hay que encender diariamente el fuego de la pasión sin que se apague ante sus narices. Uno vuelve la mirada atrás y se refleja en el espejo del momento para comprender que su amigo ha trazado con maestría el boceto del mañana, del mismo modo que uno es consciente de que ha perdido el rumbo de su destino y deambula por la esfera de la existencia sin una brújula que echarse a la boca. La soledad le acompaña en estas horas de melancolía y el silencio fluye con una espontaneidad que asusta, con una verborrea incontenible que esconde todo el proceso de la timidez. Cuando a uno le cambian las preguntas de improviso, una vez que ya les habían dado las respuestas adecuadas, se enfrenta con la tarea de emprender un nuevo camino cuyo trazo apenas se divisa en la distancia. Uno tiene tanto miedo al miedo de no saber qué hacer consigo mismo que corre el riesgo de quedarse clavado en las arenas movedizas del recuerdo. Recuerdo aún que tengo que dar mis primeros pasos antes de que se me haga demasiado tarde. Hundirme en el presente es la única fórmula de salir adelante.