ABAD, MERCEDES. SOPLANDO AL VIENTO (1995)

ABAD, MERCEDES. SOPLANDO AL VIENTO (1995)

Soplando al viento supone una manera sutil de arrostrar con la palabra la existencia de unos personajes que no se conforman con el destino que les ha deparado estas cuartillas. Inconformistas que se dan cita en el papel desde la cuna, desde el momento en el que Mercedes Abad toma como punto de partida una anécdota aparentemente biográfica para justificar el título: una niña se aferra al acantilado de los sueños desafiando al Dios Eolo y la autora recupera el aroma de la infancia en una muñeca que se pierde en el horizonte, que ya jamás podrá recuperar salvo entre los escombros del recuerdo.

Mercedes Abad desnuda las miserias de sus personajes en un abanico de posibilidades tan amplio que quedan desalmados, con el alma en vilo. Algunos desafían el relato por medio de una personalidad tan acuciante que desborda los límites de la historia y otros se sienten atrapados entre los hilos de una marioneta llamada azar. Con ellos desfila por el alambre de un racismo impregnado de ciertas dosis de sarcasmo, sabe contemporizar los silencios y hacerle cosquillas en la oreja a aquellos que poseen la virtud de escuchar, escarba en lo anodino para que el contraste con la sorpresa sea mayor y el absurdo se tome de forma natural como un zumo de naranjas recién exprimidas que regresan entre lágrimas a la naranja. Diversas gamas de grises del humor que nunca abandona los pasajes de estos cuentos.