GUTIÉRREZ MENOYO, PABLO Y RIVERA PONTE, JAVIER. PASE SIN LLAMAR: HISTORIA DE UNA COMUNA LUCENSE

GUTIÉRREZ MENOYO, PABLO Y RIVERA PONTE, JAVIER. PASE SIN LLAMAR: HISTORIA DE UNA COMUNA LUCENSE

Las puertas de la tolerancia no pueden permitirse el lujo de tener candados, ni de cerrar sus ojos a cal y canto ante la realidad que se le avecina, pues la historia sólo tiene memoria reciente y pronto se deja mecer entre las sábanas durmientes del olvido. Pase sin llamar es un alma abierta a la libertad individual en grupo, a la generosidad del esfuerzo y a la solidaridad como valores indispensables en el ser humano que en la actualidad empiezan a tambalearse. Por este motivo es fundamental recuperar testimonios del pasado que ayuden a comprender el significado esencial de lo que es una comuna. De la mano de alguno de sus inquilinos entramos en tres hogares similares como escenario de un grupo de personas capaces de vivir con lo puesto para reconstruir el edificio de una juventud que reivindica un modo diferente de vida. Pase sin llamar hace referencia al molde esculpido en la puerta de un hogar en Lugo donde hombres y mujeres viven y conviven en armonía sin la presencia de un líder, sin imposturas rescatadas de la sociedad, pues llevan a rajatabla el lema de que: La vida o se comparte o desfallece. Historia de una comuna lucense arranca a principios de los años 80 cuando unos idealistas procedentes en su mayoría de Gijón se asentaron en A Barxa para ganarse la vida en un entorno rural y marino donde se alzaba una fábrica de aluminio. En ese paraje se fundaron relaciones humanas que han llegado más allá de la comuna, más allá del tiempo, y desde las cenizas de ese fuego aún caliente, Pablo Gutiérrez Menoyo y Javier Rivera Ponte, han cogido la pluma para dejar testimonio escrito de un ayer que no debe convertirse en mito, pero tampoco ha de ser sepultado en la nada. Vienen dispuestos a desenterrar el polvo de los años para desde la distancia recorrer las huellas de una convivencia que marcó el deambular posterior de todos sus miembros. ¿Qué importa que ese sistema vital se derrumbara? Pues, a pesar de que los edificios han caído por el peso de la sociedad, los valores se mantienen firmes y los lazos entre el pasado y el presente no se han desatado. Los autores de este libro relatan el día a día de hombres y mujeres que antepusieron lo colectivo a lo individual con la sana conciencia de saber que los héroes anónimos han abierto veredas. Es un acierto pleno que Pase sin llamar: Historia de una comuna lucense esté escrito al alimón por más de una persona, ya que no hay nada mejor que el plural para conjugar el verbo compartir. El yo del individuo se abre de par en par para convertirse de pleno en un nosotros con el que no sólo se implican los dos autores, sino que pretende englobar a los lectores. Son conscientes de que están removiendo sus conciencias, de que parten del movimiento hippie en el sentido de ruptura con las normas establecidas. En la casa de A Barxa, en la de Esteiro (Xuances) y en A Rigueira late el pasado con inusitada fuerza. Tal vez se insista demasiado en recordarlo, pero las diferencias nos hacen más ricos de espíritu. No es justo abandonar la memoria a su suerte, pues el mundo que nos ha tocado compartir recuerda hasta el olvido y el olvido, como dijo el poeta, está lleno de memoria.