MENDICUTTI, EDUARDO. UNA MALA NOCHE LA TIENE CUALQUIERA (BARCELONA: TUSQUETS, 1988)

MENDICUTTI, EDUARDO. UNA MALA NOCHE LA TIENE CUALQUIERA (BARCELONA: TUSQUETS, 1988)

               Yo no me crié en el miedo, pero quienes lo hicieron llevan sobre sus espaldas el poso de una experiencia vital que les hace, más que vivir, sentir la libertad no tanto como un trofeo del que uno debe presumir, sino como un modo de enfrentarse a la realidad, como una actitud ante la vida.

Manuel García Rebollo, alias La Madelón, representa en Una mala noche la tiene cualquiera, novela que transcurre durante la noche del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, el papel de un travestido andaluz herido por el terror a perder su bien más preciado: el sueño de ser libre. Cuando afirma que: “No quisiera tener que volver nunca al sitio de donde me fui”, no hace hincapié en un enclave geográfico determinado, sino que apunta a la posibilidad de regresar a las cadenas de la dictadura, a un mundo de represión donde la mujer que encarna en la actualidad debe coger los atuendos de un hombre perdido en la nostalgia del pasado. Sin embargo, no sólo son sus miedos los que salen a la palestra, pues el protagonista simboliza a todo ser humano que, por las razones que sean, de índole político, cultural, social…, no puede vivir a su aire sintiendo las garras de la esclavitud sobre el cuello. La acción se desarrolla durante una sola noche donde los derechos adquiridos parecen esfumarse como la niebla en un amanecer de dudas. En cambio, el éxito de Eduardo Mendicutti parece descansar sobre el lenguaje empleado, el de un andaluz, sin necesidad de frases compuestas ni un lenguaje excesivamente culto, un lenguaje coloquial que parece perder la riqueza de matices de estructuras más complejas. Mas esas pérdidas se recuperan gracias a la originalidad de las comparaciones, a la frescura de un humor desbordante que nos arranca la carcajada a cada paso, a la vuelta de tuerca que se le da a expresiones ya conocidas de tal forma que aparecen rejuvenecidas, a la espontaneidad de unas conversaciones que envuelven el corazón de la trama.

La Madelón no podría ser otra cosa que artista, pues ese oficio no está sujeto a las normas y se deja llevar por la libertad de expresión, por la expresión de una libertad que le otorga la vida. Nos da a entender que dormir es la mejor manera de olvido y, sin embargo, no puede conciliar el sueño, su conciencia social se lo impide. Su lucha es la lucha de muchos españoles.

Eduardo Mendicutti nos muestra un periodo de la historia de España a través de su cultura desde el gusto por el cine de la época, hasta la música que sonaba en ese momento pasando por las costumbres de un pueblo que se construye en torno a sus raíces, a sus episodios históricos.