MOR, DOLAN. EL PLAGIO DE BOSTERNAG

MOR, DOLAN. EL PLAGIO DE BOSTERNAG

La literatura, al igual que la vida, ya ha sido inventada desde hace mucho tiempo, así que dejaremos en entredicho aquellos comentarios que susciten el tópico irreal de la originalidad, pues la misma poesía abarca los temas propios de la existencia humana y ya han sido comentados con anterioridad por alguien. La lírica se salva por la manera personal con la que el poeta es capaz de filtrar la realidad a través del papel. No es tan capital el contenido como la sensibilidad que se escapa entre los versos. No es casual que el poemario con el que juego entre mis manos se titule El plagio de Bosternag, pues hace referencia de modo irónico a aquellos que pretenden alcanzar el hito de la novedad. Parte de un postulado de Emily Dickinson que afirma que La vida es una muerte que nos lleva tiempo. Dolan Mor aborda los temas principales de la literatura como son el tiempo, la vida, el amor y la muerte con una concepción un tanto negativa del ser humano. No pretende ser original, sino dar una pincelada más a la realidad que contempla donde lo escatológico se adhiere a su lírica con la naturalidad propia de la existencia humana hasta el punto que sostiene en su versos que: Por tanto mi discurso / es la sombra de un plagio que imita la oquedad. Escribe para rellenar ese vacío que se hace necesario para la supervivencia. La poesía es la manera más digna que ha encontrado de sobrevivir. Lo escatológico cumple también la función de traspasar los límites, de no dejar indiferente a nadie, de llamar las cosas por su nombre sin pelos en la lengua. Se siente cadáver amenazado por el reloj de la vida y en esas circunstancias el hombre es un lobo para el hombre y la tierra es un infierno que nos deja helados. Mantiene la idea de que no tenemos corazón, pues estamos muertos antes de nacer. La vida que creemos vivir es tan sólo una tregua que el tiempo se permite con nosotros a modo de carcajada. Ni siquiera el amor nos redime, aunque sirve de vía de escape. El sexo se escribe como un poema donde el papel se transforma en el órgano sexual femenino y las palabras son sólo gotas de semen. Los pájaros negros simbolizan el tono de tragedia que embarga estos versos. Dolan Mor ve desfilar el paso del tiempo en sus narices sobre el paisaje blanco de Sierra Nevada y entre las sábanas sucias del invierno podría confesarnos que no está el horno de la pasión para muchos fuegos.