DETECTIVE PLATERO 007

DETECTIVE PLATERO 007

Versión realizada por alumnos de Puerto Serrano basada en la inmortal obra de Juan Ramón Jiménez Platero y yo

Desde pequeño a Platero le gustaba la idea de ser detective. Sus películas favoritas eran las de James Bond. Por eso de mayor decidió convertirse en detective privado con el nombre de Platero 007. Una tarde lo llamaron y le encomendaron su primera misión que consistía en rescatar al hijo del rey león Malakatón que fue secuestrado y llevado a París. Su única pista fue la dirección de un circo llamado Sandals Sales. El detective Platero se dirigió a París vestido con ropa hawaiana y gafas de sol, aunque era invierno. Investigó dónde se situaba el circo en la biblioteca pública Vía Verde. En uno de los periódicos antiguos encontró una foto del dueño del circo. Fernán Sam era delgado, con un diente de oro, bigote negro retorcido con forma de caracol, estilo Carlos Sobera. En un quiosco cercano compró la guía Campsa para moverse por la ciudad. Llegó a la avenida de las Palmeras donde encontró un cartel que ponía: Gran actuación del circo Sandals Sales con la inauguración de nuestro pequeño león Malakatón el día 30 de enero a las 18.00 horas en el recinto ferial.
Quedaba un día para el estreno del espectáculo y se largó al hotel para descansar y reflexionar sobre el caso. Al día siguiente Platero fue al circo. Había jaulas con muchos animales salvajes. En una de ellas vio a una burrita llamada Lolita que le dijo las siguientes palabras:
-Ayúdame, por favor. Me secuestraron hace 2 meses.
Platero acercó su mano hacia el arma y disparó contra el candado de la jaula para liberar a la burrita. Él le contó qué es lo que le pasaba y ella agradecida iba a ayudarle, pues conocía de punta a cabo el circo. Ya en la puerta de atrás se encontraron con Malakatón actuando. 007 interrumpió la actuación y lo rescató. El dueño del circo intentó impedirlo, pero Platero lo detuvo con un triple salto mortal y le hizo una llave llamada Jedán-Barai que lo dejó paralizado, lo esposó y se lo llevó a la cárcel. El agente especial montó a todos los animales en el avión, menos a la burrita Lolita que se fue con él a España a bailar flamenco y OLÉ.