LA SOMBRA DE PLATERO BAJO LA FALDA DEL ALGARÍN

LA SOMBRA DE PLATERO BAJO LA FALDA DEL ALGARÍN

Versión realizada por alumnos de El Gastor basada en la obra inmortal de Juan Ramón Jiménez Platero y yo

Era una tarde de primavera cuando Platero se encontraba en la cumbre del Algarín, con el sol detrás de su espalda. Él era incapaz de ver su sombra porque era tan blanca como él, pero sí contempló algo desconocido al anochecer y marchó en busca del misterio. Corrió montaña abajo hasta llegar a la falda del Algarín. Allí se tropezó con una burrita cuyo nombre no hace falta decirlo. Platero nunca se había enamorado porque nunca había estado con una burrita como ella. Platero no entendía el motivo por el cual la sombra de su compañera era negra, así que ella le tuvo que explicar que por la noche su sombra era de color negro porque no recibía el impacto de los rayos del sol. Él le preguntó: ¿Por qué mi sombra es blanca? Ella no supo qué contestar. Tal vez porque eres tan blanco como el algodón. Pues tu sombra es negra como tú, respondió Platero. De este modo empezaron a charlar y a conocerse los dos. Estaban tan entusiasmados el uno con el otro que les alcanzó la noche y no tuvieron más remedio que despedirse. Platero se ofreció para acompañarla a su casa que en realidad no estaba demasiado lejos de la suya. Después de todo este ajetreo, ambos durmieron en sus casas y tuvieron el mismo sueño. Se casarían en el mismo lugar en el que se habían conocido. A la mañana siguiente Platero deambuló por la montaña en busca de flores exóticas que iba a arrancar del suelo con el deseo de regalárselas a Negrita. Con el tiempo se enamoraron y cuenta la leyenda que desde entonces se ve por la noche, al esconderse el sol, la sombra de Platero en la falda del Algarín.