ANÁLISIS DE MATAR A NARCISO, DE ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN, ESCRITO POR MANUEL RÍOS RUIZ, Y PUBLICADO EN EL DIARIO DE JEREZ EL 11 DE MAYO DE 2012

ANÁLISIS DE MATAR A NARCISO, DE ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN, ESCRITO POR MANUEL RÍOS RUIZ, Y PUBLICADO EN EL DIARIO DE JEREZ EL 11 DE MAYO DE 2012

CATAVINO DE PAPEL

Tres nuevos poemarios andaluces

Manuel Ríos Ruiz

Federico García Lorca lo dejó escrito: “La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento de un hombre. Se oyen voces no se sabe dónde, y es inútil preocuparse de donde vienen”. Y hoy queremos hacernos eco de tres muestras andaluzas de creación poética, del “misterio indescifrable” que consideraba el inmortal poeta granadino. Y es que nos han llegado, casi al unísono, los siguientes poemarios: “El libro de la sed”, de Manuel Senra; “Matar a Narciso”, de Alejandro Pérez Guillén, y “Los héroes derrotados”, de Enrique Barrero Rodríguez.

Enrique Barrero Rodríguez, sevillano, tiene en su haber una interesante bibliografía y los premios Florentino Pérez Embid, Ateneo Jovellanos, Fray Luis de León, Alcaraván, Santa Teresa de Jesús y Manrique de Lara. Ahora publica “Los héroes derrotados” (Fundación Valparaíso), que ha merecido el Premio Paul Beckett. En este libro, se nos antoja hallar la confirmación de su calidad lírica tan sumamente descriptiva, con poemas tan entrañados como el titulado “Anciana en sala de urgencia”, que finaliza así: “Regresa, vuelve al mar, / y suenan las campanas atónitas del pueblo / blanquísimo de cal que custodiaba / su incipiente niñez, / mientras al fin escucha que pronuncian / su apellido. Y se alza / para ver cuántos meses / le regala la vida, / como último horizonte a su cansancio”.

De Arcos de la Frontera, es Manuel Senra, poeta que también lleva publicados varios libros y ha merecido importantes galardones. En “El libro de la sed” (Extraversos Classique), su prologuista Francisco Basallote, inicia su escrito asegurando: “Desde la hondura del tiempo y del espacio que en Arcos tienen un canon diferente, nos acerca Manuel Senra a un monotemático libro de la sed que tiene mucho de esas profundidades arcenses, de ese dominio de los ritos del tiempo y de ese volcarse telúrico de la tierra en sí misma en una búsqueda, como todas, inconclusa , de la verdad de la luz, del signo irresoluto”. Y el poeta nos dice: “Sé que no moriré en este desierto, / bajo la hiriente sílaba del agua, / que hace nacer del sol la sed y el fuego / y el callado sonido de mis versos”. Cabalidad poética de verdadera entidad.

Y Alejandro Pérez Guillén, es natural de Benalup-Casas Viejas, donde lleva a cabo su obra en verso y prosa. En “Matar a Narciso” (Alfar), ingeniosamente prologado por Josefa Parra, nos encontramos con un poeta pletórico de imaginación y afanado en descubrir motivaciones para sus poemas, capaz de escribir versos tan originales como los que transcribimos: “Acabo yo de morir / y dejo un cuerpo sin vida / y sombra más solitaria / que nunca, más solitaria / que la torpe compañía / de no saber quién es uno, / más oscura que la noche / y más libre / que la propia vida”. En definitiva, la poesía andaluza en esplendor y crecimiento.